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DEJA QUE TU MASCOTA TE ENSEÑE A RELAJARTE

El estrés es como el colesterol: lo hay bueno y lo hay malo.

El estrés es malo cuando es excesivo o cuando se sale de nuestro control: tienes que entregar esos reportes mañana y simplemente sientes que tu creatividad se agotó… aunque no sea verdad. En este caso lo que sucede es que el estrés tomó posesión de tu ánimo y no te sientes con la tranquilidad y la claridad mentales que son necesarias para que aflore tu creatividad.

¿Y el estrés bueno? te preguntarás. Es el que te impulsa a hacer las cosas bien. Para continuar con el ejemplo de los reportes, un buen manejo del estrés te habría impulsado a comenzar el trabajo dos o tres días antes de la fecha de entrega en lugar de dejarlo para unas horas antes del límite.

Conclusión: cuando no se sale del límite o cuando tenemos formas adecuadas de manejarlo, el estrés es un elemento benéfico en nuestras vidas.

Dicho lo anterior, la pregunta obligada es ¿cómo podemos manejar adecuadamente el estrés?, fácil: deja que los maestros en manejo de estrés te enseñen. Por supuesto, nos referimos a los animales. Veamos algunos ejemplos.

PRIMERA LECCIÓN: CORRE COMO UNA LIEBRE

Una liebre está escondida tratando de protegerse de un posible depredador. Como te imaginarás, su nivel de estrés es bastante elevado, y no es para menos, porque si es descubierta muy posiblemente perderá la vida -una situación que seguramente no sucede a menudo en tu trabajo. Pero nuestra liebre está de suerte, y el depredador se va sin darse cuenta de su presencia. Sin embargo, en cuanto se aleja el peligro la liebre se echa a correr desesperadamente como si en verdad alguien la estuviera persiguiendo para matarla: un par de carreras después su estrés ha desaparecido y su ánimo ha vuelto a la normalidad.

Gracias a la carrera, el potencial energético acumulado se descarga internamente de forma completamente natural, evitando las consecuencias dañinas de una sobre-exposición de sus células y tejidos a la adrenalina que naturalmente se libera en los procesos de estés. Lo que de manera instintiva está haciendo la liebre, es transformar su energía en un movimiento corporal que neutraliza la acción negativa de las hormonas del estrés.

Siguiendo las enseñanzas de nuestra maestra, la liebre, vamos a plantear una situación específica y su posible solución. Perdiste un cliente que era muy importante para la compañía y estás desesperado. La confusión es alta y ni siquiera tienes en claro qué parte de la responsabilidad te corresponde y qué parte es compartida con otras personas, porque lo único que tienes en la mente es una frase insistente en boca de tu jefe: ¡ESTAS DESPEDIDO!

Ojo: no es que un depredador te vaya a asesinar… es más ni siquiera es seguro que pierdas el trabajo y, si pudieras pensar con claridad, tal vez caerías en la cuenta de que no eres el responsable de lo que ha sucedido. ¿Qué hacer? Sal a darte un par de vueltas a la manzana o, si la situación lo permite, vete a correr a algún lado. Ello te ayudará a deshacerte de la energía excedente y a asimilar físicamente la adrenalina que generaste, al tiempo que sentirás que tu mente se despeja.

SEGUNDA LECCIÓN: ESTE RATÓN NUNCA PERDIÓ LA ESPERANZA

La sensación de abandono o desesperanza es un factor importante de estrés. Y es que muchas veces las exigencias laborales de nuestra sociedad colocan al individuo en un estado agudo de nerviosismo: la competencia es alta, los retos son permanentes, las jornadas extenuantes, la interacción con nuestros compañeros roza en la fricción… y a todo nos tenemos que enfrentar solos.

¿Cómo podemos aplicar aquí lo que hacen los animales para liberarse de la presión? Al respecto viene al caso mencionar el experimento de las ratas nadadoras y la esperanza.

Normalmente las ratas pueden permanecer a flote por cerca de 80 horas. Sin embargo, se puso a una de ellas a nadar en un recipiente de paredes lisas, donde no había manera de salir: a los 15 minutos de estar en el agua la rata dejó de hacer el esfuerzo de mantenerse a flote y murió. ¿Cuál fue la causa de su muerte? No fue el agotamiento físico por supuesto, fue el estrés provocado por una situación que a la rata le pareció angustiosa. Literalmente, se ahogó en un vaso con agua.

Se puso una segunda rata en el mismo recipiente, pero a los cinco minutos de estar ahí se le lanzó una tabla por la cual pudo trepar y resguardarse en un cálido nido preparado de antemano. Al día siguiente se repitió el experimento en la misma rata, con la variante de que no hubo tablita de salvación. A pesar de ello, la rata se mantuvo a flote las 80 horas, animada por la esperanza de que en algún momento recibiría la ayuda de la vez anterior.

La lección que nos da nuestra amiga rata es que la esperanza es un excelente manejador del estrés, algo que debieran tener en presente aquellas personas de las que depende la dirección de empresas o negocios. Cuando te encuentres en una situación que sientas superior a tus fuerzas o que te parezca asfixiante no pierdas la esperanza, así evitarás ahogarte en un vaso con agua.

TERCERA LECCIÓN: HAZ COMO QUE LA VIRGEN TE HABLA

Fugarse de la realidad, aunque sea por un momento o de manera aparente, es otra de las conductas que usan los animales para deshacerse del estrés.

Durante la realización de pruebas en laboratorio, fueron encerrados leminges y ratones de pelo rojo en jaulas a las cuales se introdujo una rueda de noria de las que pueden girar sin fin. El objetivo del experimento era observar quiénes eran los animales que más utilizaban la rueda y por qué motivos lo hacían.

Tan pronto estuvieron dentro de las jaulas, lo primero que se observó fue que los animales procedieron a establecer un orden jerárquico mediante enfrentamientos y agresiones. Poco después fue evidente para los científicos que los animales de más bajo estatus social eran los que utilizaban con mayor frecuencia la rueda, y que su uso coincidía con situaciones de rechazo o fricción: tras algún tipo de enfrentamiento con uno de los miembros de la comunidad, los perdedores se ponían en movimiento en la rueda simulando una fuga que en el contexto de la jaula era imposible.

¿Por qué inventarse una fuga aparente? Porque con ella reducían notoriamente los estragos del estrés en el organismo, aun cuando el esfuerzo físico no fuera significativo. El efecto benéfico era mental: los perdedores sentían que se habían fugado de una situación incómoda. Los etólogos (esto es, los estudiosos del comportamiento de los animales) llaman a esta conducta contra reacción mediante un acto sustitutivo: sustituyeron la victoria con una huida imaginaria.

La lección que podemos aprender de los leminges para controlar el estrés es que, en situaciones en las que no vemos la salida, podemos realizar un acto sustitutivo o, en términos más comunes, hacer como que nos habla la virgen, evitando así un nerviosismo que puede tener consecuencias graves para nuestra salud. Una vez calmados, podemos analizar la situación con frialdad y tomar las mejores decisiones.

APRENDE DE TU MASCOTA

Como ves, la naturaleza ha dotado a los animales de una sabiduría instintiva que los impulsa a la salud y el equilibrio. Si bien los que te narramos son sólo algunos ejemplos de ello, esperamos que te sean de utilidad ante los problemas de casa o de la oficina. Pero si acaso te enfrentas a situaciones de estrés que no sepas cómo resolver, te recomendamos que voltees a tu mascota y la observes con mucha atención: en su infinita sabiduría la naturaleza te mostrará una solución.

Autor: Cecilia Vignau Ruiz
www.mascotanet.com

Artículo cedido por www.enbuenasmanos.com para ACADSE
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